6 razones que te ayudarán a ver la luz al final del túnel del acoso escolar

El acoso escolar se ha convertido en el culpable de muchos de gran parte del dolor que experimentan infancia y adolescencia tanto dentro como fuera del aula. Las niñas perciben mayor riesgo en el entorno digital, mientras que ellos lo encuentran en la escuela. Un estudio sobre violencia e infancia llevado a cabo por la fundación Educo ha revelado que más de la mitad de los estudiantes perciben una sensación de inseguridad en su centro educativo. A veces, creemos que se nos viene el fin del mundo y no vemos la salida a una situación que se repite diariamente. Sin embargo, ninguna tormenta dura toda la vida y tarde o temprano, siempre termina saliendo el sol.

Acercarse a esta reflexión en los momentos más oscuros no resulta en absoluto sencillo, pero es justo bajo esa circunstancia cuando se vuelve crucial agarrarse a aquellos motivos por lo que debemos continuar luchando. Si no eres capaz de encontrarlos, ahí van algunas razones que pueden alumbrar tus pasos cuando recorres el túnel.

1. Seguro que hay algo que te gusta hacer y con lo que te sientes bien  

Céntrate en tus aficiones. ¿Tienes algún hobbie? Si lo tienes, céntrate en él. Si no, busca uno. Las aficiones nos aportan una vía de escape de la rutina y trasladan nuestras preocupaciones a un segunda plano. Además, nos llenan de energía y proporcionan un objetivo que nos empuja a seguir adelante. ¿Necesitas ideas? Deporte, naturaleza, música, lectura, baile, construcciones, videojuegos, ficción, escritura y artes gráficas…

2. Muchas personas han pasado por lo mismo y han sobrevivido

Inspírate en tus referentes. Fíjate en otras personas que han pasado por tu misma situación y han avanzado dejando atrás esa dolorosa experiencia. Cada vez se conocen más casos de artistas que vivieron acoso en su infancia Trata de inspirarte con sus discursos y tómalas como referente para divisar una vida distinta a la que estás viviendo, porque te aseguramos que ningún calvario se prolonga durante toda la vida.

3. No hay mal que cien años dure

No idealices la felicidad. No hagas un mundo de un trozo de tierra, la vida de todo ser humano es cíclica y vas a pasar por muchísimas fases a lo largo de tu existencia. Ahora te consume el dolor, pero puede que en unos minutos, unos días, unos meses o quizá un par de años, te estés riendo a carcajadas de esta situación. El sufrimiento forma parte de nosotros, al igual que la alegría, por lo que nadie puede sumergirse en la felicidad plena eternamente. La vida se conforma de emociones que se suceden e incluso, solapan en el tiempo. Tenlo siempre presente.

4. Eres protagonista de tu propia existencia, ¿vas a dejarla en manos de los papeles secundarios? 

Quiérete. Este paso resulta demasiado fácil decirlo y radicalmente complicado cumplirlo. Requiere un laborioso proceso personal que no se alcanza con un par de frases motivadoras. Pero, cuanto más tardes en empezar a trabajar en ello, más difícil resultará cuando te decidas. Acuérdate de que sólo tú puedes vivir tu propia vida en primera persona, lo que te convierte en protagonista único de tu historia. No dejes que varios de los actores secundarios que intervienen en ella se alcen con la importancia que sólo tú mereces y para ello, es fundamental que te concedas el crédito de quererte.

5. Las personas que te quieren

Apóyate en tus seres queridos. No te obsesiones con quienes te tratan mal y deja de malgastar tu tiempo lamentándote. Guarda tu energía para dedicarte a tu familia y amigos/as, son quienes realmente merecen tu atención y su compañía puede transformar un mal momento en algo pasajero. No olvides contarles cómo te sientes y buscar ayuda en ellos.

6. Dios los cría, ellos se juntan y mejor solo que mal acompañado

Aléjate de los focos de conflicto. Cuando observes que el ambiente está tornándose hostil, sepárate de él. Haz lo propio en Internet, huye de los campos de batalla y los espacios donde dominen las malas formas y las criticas destructivas. No dejes que tu experiencia digital se vea contaminada por la maldad o el odio y mucho menos, participes de esta guerra.

 

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