En el ciberbullying la actuación de los menores implicados es fundamental, según informe publicado por UNICEF

Informe de Innocenti Research Center (UNICEF) sobre seguridad infantil en InternetEn este segundo post continuamos publicando datos del informe Child Safety Online: Global challenges and strategies elaborado por el Centro de Investigación Innocenti (IRC) de la UNICEF. En la primera parte nos centrábamos en el apartado que analizaba la situación de los menores frente a los potenciales riesgos de la Red (Child abuse linked to information and communication technology). A continuación reseñaremos brevemente el apartado Building a protective environment donde el equipo investigador lanza una propuesta de estructura internacional de protección para los menores online.

Para los autores, dicha infraestructura debe estar basada en los siguientes pilares:

  • Un marco legislativo que defina lo que son actividades delictivas en este entorno.
  • La capacidad para poner freno a los abusadores potenciales y para perseguir a los delincuentes.
  • Y medidas proactivas para restringir e inhibir el acceso a las imágenes de abuso a menores.

Este marco apuntaría a cuatro objetivos principales:

  1. Empoderar a los niños y promover su resiliencia.
  2. Acabar con la impunidad de los abusadores.
  3. Reducir la disponibilidad del material nocivo de Internet.
  4. Promover la recuperación de los niños víctimas de abusos y otros daños.

Empoderar a los niños y promover su resiliencia frente al daño

En los medios es habitual que se identifique a los menores, especialmente a las niñas, como víctimas potenciales de estos riesgos, caracterizándolas con poca agencia, es decir, con poca capacidad de actuar al respecto de dicho riesgo. Sin embargo los estudios realizados en diversas partes del mundo indican que en el grooming y en el ciberbullying la actuación de los menores implicados es fundamental. Específicamente en el caso del grooming la experimentación de los jóvenes, su exploración e interés en definirse a sí mismos social y sexualmente son factores de riesgo. Por tanto el informe recomienda que «la respuesta preventiva y para la protección debe tener en cuenta el grado en el que la participación de los propios niños en la comunicación online los implica potencialmente en comportamientos arriesgados al mismo tiempo que juega un papel importante en la construcción de su identidad». Los menores por tanto necesitan ser reconocidos y respetados como agentes activos.

Acabar con la impunidad de los abusadores

Sin una acción internacional coordinada los abusadores concentrarán sus esfuerzos en aquellos países que ofrezcan una menor protección a los niños, donde serán más difícilmente detectados y perseguidos. Las diferencias en los marcos legales en las diversas jurisdicciones son «enormes», según reconocen los autores del informe.

Estos proponen al respecto:

  • Definir en las legislaciones nacionales claramente qué es un niño, el consentimiento sexual, la pornografía infantil y el abuso sexual a menores.
  • Criminalizar los intentos y los abusos sin contacto, el grooming y la posesión de estas imágenes.
  • Considerar la denuncia obligatoria de casos extendida incluso a los profesionales de las TIC.
  • Asegurar a los menores implicados que no serán perseguidos legalmente.

Reducir la disponibilidad del material nocivo de Internet

Aunque el objetivo es eliminar el abuso, millones de imágenes de abusos ya cometidos siguen circulando por la Red durante años y lo seguirán haciendo previsiblemente en el futuro. Los autores recomiendan evitar el acceso a dichas imágenes tanto por posibles abusadores como por los menores. Para ello los autores recomiendan, entre otras, la adopción de códigos de autorregulación en la industria de Internet, aunque sugieren que sean «voluntarios y no vinculantes». También recomiendan el bloqueo de webs que contengan este tipo de material, aunque reconocen que no es algo siempre efectivo y que es controvertido por el riesgo de una mayor censura que implica. Recomiendan por ello que el bloqueo se levante en cuanto el material causante del mismo haya sido retirado.

Recomiendan así mismo que los chats, foros y redes sociales dispongan de mecanismos fáciles de usar que pongan la seguridad al máximo por omisión. Al respecto del software de control parental indican que la mitad de los padres no lo usa: unos porque piensan erróneamente que ya viene actividado por defecto en el ordenador, y otros porque creen que sus hijos lo pueden saltar.

Promover la recuperación de los niños víctimas

En esta área los autores sugieren que los padres también reciban ayuda para comprender los comportamientos online de sus hijos, que por ejemplo en muchos casos de grooming, son complejos y contradicen su manera de ser offline. Es fundamental también, indican, evitar la retraumatización de las víctimas del abuso infantil.

Obstáculos, instrumentos y necesidades

Para lograr estas mejoras insisten, entre otras medidas, en la necesidad de formar a profesionales (docentes, p.ej.) para que ayuden en esta protección y comprendan los riesgos y los daños que amenazan a los menores en estos mundos online/offline ya tan mezclados.

Advierten de que, tal y como señalan Livingstone y Haddon en su estudio Risks and safety on the internet, Full findings 2011, a medida que el uso de Internet se hace más personal e individualizado, el papel de progenitores y docentes se hace más y más difícil, colocando cada vez más responsbilidad en el lado de las empresas de Internet a la hora de gestionar los riesgos que puedan encontrar los menores. Si las empresas no lo hacen, avisan los autores de que la consecuencia puede ser una regulación pública más restrictiva con la actual libertad de la Red.

También advierten de que a medida que Internet se disfruta más en privado (acceso desde el cuarto de los chicos en casi todo el mundo industrializado) y de manera móvil, se hace fundamental la capacitación de los propios menores para protegerse y para proteger a otros.

Los padres también deben entender las actividades de sus hijos online y la naturaleza de los riesgos que enfrenten en la Red. El informe indica que en los países empobrecidos esta concienciación es aún muy incipiente, en el mejor de los casos.

Dado que el abuso a menores en la Red no tiene fronteras, señalan como imprescindible la coordinación internacional en las áreas de justicia y de protección al menor. Actualmente los instrumentos internacionales existentes son, tal y como los enumera el informe:

  • La Convención sobre los Derechos del Niño (1989)
  • El Protocolo Opcional de la Convención sobre los Derechos del Niño acerca de la venta de niños, la prostitución infantil y la pornografía infantil (OPSC, 2000)
  • El Protocolo para la Prevención, Supresión y Castigo del Tráfico de Personas, Especialmente Mujeres y Niños, complementario a la Convención de las Naciones Unidas contra el Crimen Organizado Trasnacional (“Protocolo de Palermo”, 2000).
  • La Convención del Consejo de Europa sobre Ciberdelitos (2001)
  • La Convención del Consejo de Europa sobre la Protección de los Niños ante la Explotación y el Abuso Sexuales (2007).

En conjunto estos instrumentos jurídicos internacional proporcionan un marco de medidas y de definición de delitos para la protección (también online) de los derechos de los menores.

La Declaración de Río (2008) supuso un avance al demandar de los Estados acciones para evitar y frenar las imágenes de abuso a menores y el grooming en Internet.

No obstante, la implementación de estas medidas es aún insuficiente, explican. Según un estudio de 2010 del Centre for Missing & Exploited Children:

  • Sólo 45 de los 196 países analizados tenía legislación suficiente para combatir los delitos de imágenes de abuso infantil.
  • 89 países no tenían legislación en absoluto acerca de la pornografía infantil.
  • De los que sí la tenían, 52 no definían lo que era la pornografía infantil.
  • De los que tenían legislación sobre pornografía infantil, 18 no tenían en cuenta los delitos relacionados con los ordenadores.
  • De los que tenían legislación sobre pornografía infantil, 33 no crimilizaban la posesión de la pornografía infantil, sin tener en cuenta la intención de distribuirla.

Las investigaciones sugieren que los menores de casi todo el mundo utilizan de manera muy similar las redes sociales, lo cual crea oportunidades para que los potenciales groomers contacten con ellos, especialmente en aquellos países donde se conectan maś desde fuera de casa o donde los padres tienen menores conocimientos.

El informe también menciona el avance que dentro de la UE ha supuesto la directiva aprobada por el Parlamento Europeo en noviembre de 2011:

  • Criminalizará formas de abuso y explotación sexuales a menores actualmente no cubiertas por la legislación de la UE, tales como el grooming, las exhibiciones pornográficas infantiles online y el visionado de pronografía infantil sin descarga de ficheros.
  • Establece umbrales más bajos para aplicar las máximas condenas.
  • Asegura que los culpables que sean ciudadanos de la UE sean perseguidos por delitos cometidos fuera de la Unión.
  • Proporciona a las víctimas infantiles asistencia, apoyo y protección, incluyendo reclamación de compensaciones.
  • Comparte datos de las condenas a delincuentes sexuales entre las diversas autoridades de los países miembros.
  • Introduce la eliminación obligatoria y el bloqueo opcional de webs que contengan material de abuso a menores.

Señala que las empresas de la UE son pioneras en cuanto a autorregulación y pone como ejemplo el European Framework for safer mobile use by younger children and teenagers aprobada en febrero de 2007. En junio de 2010 ya había Códigos de Conducta al respecto en 25 países de la Unión y un informe revelaba en esa misma fecha que el 83% de los operadores de telefonía móvil, que daban servicio al 96% de los usuarios de móvil de la UE, implementaban ya el Marco Europeo por medio de códigos de conducta. En febrero de 2009 se lanzó un documento similar, pero esta vez para las redes sociales online: Safer Social Networking Principles for the EU, que recoge medidas en cuanto a configuración de privacidad, educación y concienciación y facilidades de denuncia de abusos. En mayo de 2011 se analizó el grado de cumplimiento pero sólo 3 de 14 servicios de red social recibieron una buena cualificación.

En otros ámbitos destaca el Memorándum de Montevideo (julio de 2009), aunque no es vinculante para ningún Estado americano.

En cuanto a la persecución de los ciberdelitos contra los menores, los investigadores de UNICEF señalan algunos problemas que la complican: la dificultad para determinar cuál es la jurisdicción pertinente en delitos originados en la Red, los casos que implican a varias víctimas residentes en jurisdicciones distintas y la distancia que separa en ocasiones a los perpetradores y a las víctimas. También reconocen que determinar si se ha cometido o no un delito de abuso contra menores en la Red no es un proceso directo, dado que no suele haber contacto físico. Las cuestiones que esto plantea a la policía son varias:

  • ¿Es suficiente el intento de engañar a un menor con fines sexuales para que se haya cometido delito?
  • ¿Qué evidencias de ese intento se requieren?
  • ¿Cuándo una imagen de un(a) menor es pornográfica?
  • Las imágenes de niños no reales ¿son perseguibles?

Por parte de las propias víctimas existen también dificultades: la vergüenza y el sentirse en cierta medida cómplices de lo sucedido, hacen que muchas veces no denuncien el hecho hasta que la propia policía lo descubre en una investigación. Incluso entonces, ante la propia imagen de su abuso, hay víctimas que niegan que haya sucedido. Si ya es minoritario el número de abusos sexuales que se dan a conocer fuera de la Red, entre los que suceden online el número es aún menor.

En algunos casos de grooming el menor o la menor percibe al abusador como su novia o novio y es emocionalmente dependiente de él (o ella). Otra dificultad surge en los casos en los que el menor está aislado o carece de soporte social o familiar, con lo cual es aún más improbable que denuncie. Y por supuesto, muchos ni siquiera sabrán nunca que han sido víctimas de abuso puesto que una foto suya captada en Internet puede ser retocada digitalmente para hacerlos aparecer desnudos o en escenas sexuales y ser distribuido por la Red sin que lo llegue a saber el menor.

Otro aspecto que no suele ser tenido en cuenta de manera suficiente es que el menor puede no sólo sufrir con el abuso sino que la revelación del abuso. En ocasiones se retractan de la denuncia por temor las consecuencias para ellos o sus seres queridos.

También aquí existen dificultades adicionales en los países empobrecidos: la policía no dispone en muchos casos de la capacitación para perseguir estos crímenes, que requieren conocimientos especializados de Internet y de protección de menores. En ocasiones, el personal está formado suficientemente, pero no dispone de la tecnología necesaria. Incluso en los países ricos, es frecuente que estos casos sean catalogados como ciberdelito y pasen así a equipos más especializados en el fraude online que en la protección al menor. Organismos como CEOP recomiendan que se integre a personal especializado en menores en este tipo de investigaciones policiales.

Los estudios sobre la materia indican que, por otra parte, los propios profesionales que trabajan en la protección al menor —docentes, enfermeros escolares, sanitarios, oficiales de policía, trabajadores sociales, consejeros, psicoterapeutas…— no son suficientemente conscientes de los riesgos del abuso online. Por ejemplo, ante un cambio de comportamiento en una chica de 13 años, a pocos se les ocurre preguntar por sus actividades online. Dada la creciente importancia de las TIC en la vida de los adolescentes, esto quiere decir que un gran número de profesionales están fallando en la identificación e investigación de un contexto de abuso cada vez más frecuente.

Fuente: Innocenti Research Center

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89% de los padres reconoce que sus hijos han sido amenazados, acosados o humillados en Internet

Según un reciente estudio realizado por la empresa BitDefender en varios países, incluida España, el 89% de los padres reconoce que sus hijos han sido amenazados, acosados o humillados en Internet alguna vez. Además, más de la mitad (54%) creen que sus hijos se han sentido “muy afectados” por ese acoso.

Como consecuencia de este acoso cibernético, los niños se pusieron tristes, enojados, violentos, o apáticos. El 19% de los padres tuvieron que buscar ayuda especializada para sus hijos.

La amenaza más generalizada según dicho estudio parece ser el acoso cibernético (conocido como ciberbullying): amenazas, humillaciones, hostigamiento, etc. a través de tecnologías como mensajes de texto, correo electrónico o mensajería instantánea.

Fuente: Informativos Telecinco

Estudio sobre el ciberbullying entre estudiantes de secundaria en Baleares

Un 14% de los alumnos de Secundaria ha sido víctima de insultos, burlas, amenazas, suplantación de identidad, difusión de imágenes comprometidas o rumores, al menos una o dos veces a la semana mediante internet (webs -incluyendo redes sociales-, chat, mensajería instantánea, correos electrónicos) o por medio del teléfono móvil.
Así se refleja en una encuesta realizada por los equipos de Educació i Ciutadania y el de Psicologia del Desenvolupament i l´Educació de la Universitat de las Baleares. Jaume Sureda, uno de los investigadores que ha realizado este informe junto a Rubén Comas y Mercè Morey, precisa que ese porcentaje no representa a víctimas de ciberacoso en todo el sentido de la palabra, ya que que éste implica una intimidación con reiteración en el tiempo.

De todas formas, los autores precisan que el acoso escolar ´tradicional´ sigue siendo más habitual que el ciberbullying aunque puntualizan que ante este, la indefensión es más grande.

Sureda, catedrático de Pedagogía Aplicada y Psicología de la Educación, explica que el peligro de los menores antes las nuevas tecnologías no está tanto en los contenidos (pornográficos, violentos, discriminatorios…), sino en sus relaciones en estos nuevos medios.

Así, en el informe figura que el sistema de mensajería instantánea MSN, el chat y las redes sociales online como Facebook o Tuenti (redes que utilizan siete de cada diez adolescentes de las islas baleares) son los escenarios más frecuentes del ciberbullying porque es más fácil en ellas mantener el anonimato y encontrar aliados que aplaudan sus insultos, burlas o amenazas.

  • Un 12,9% respondió que había insultado a través del MSN, pero de forma ocasional.
  • Un 1,1% dijo que suplantaba la identidad de compañeros en el Messenger, por lo menos una vez a la semana.
  • Son, en su mayoría, chicos.
  • En la mayoría de los casos, los jóvenes que sacan peores notas llevan a cabo más actos de intimidación ocasional que los que obtienen mejores calificaciones.
  • El 13,6% de los intimidados dijo que era compañero del agresor y que se llevaban bien.
  • Un 21% indicó que habían sido amigos.
  • Un 25% señaló que no tenían ninguna relación.
  • Entre un 20 y un 25% de los casos, la víctima no fue acosada por sólo una persona, sino por un grupo.

Fuente: Diario de Mallorca

«El ciberbullying obedece a la naturaleza de Internet»

Algunas páginas contraproducentes para infantes son las de pornografía, incluida la infantil, y el bullying, “el maltrato entre pares”, forma virtual de intimidar al compañero de curso.

El bullying es la más reciente forma de agresión en internet, que consiste en el hostigamiento al compañero: “Ofenden y maltratan a un estudiante, acción que es grabada mediante cámaras de teléfonos celulares. Luego suben las imágenes a sitios de la red donde se bajan videos”, afirma el Gerente de la empresa de telecomunicaciones Axs Bolivia, Armanda Lara. El resultado: la humillación se amplifica porque no se limita a las paredes del curso.

Según Lara, ello obedece a la naturaleza de internet: “Hay sitios blogs —que son personales— en que se puede escribir lo que sea sin develar la identidad”.

La exposición de la persona puede ser voluntaria, como sucede en las redes sociales, espacio en que el individuo da a conocer información personal y de su entorno, pero estos datos permiten a desconocidos vulnerar la página o introducir publicidad basura (spam). También se puede duplicar la identidad o dar una falsa por un interés delictivo, fingiendo tener los mismos intereses que la persona engañada.

Fuente: LaPrensa.com.bo

Aumentan en la República Checa las denuncias por ciberbullying

Más de la mitad de los padres europeos teme que sus hijos se conviertan en víctimas de acoso en Internet, indica la Fundación checa Nuestro Hijo. Esta ONG ha recibido durante los dos años de existencia más de 1700 denuncias.

Los niños y adolescentes publican sin inhibiciones en la red sus datos personales sin darse cuenta de que el chateo divertido puede desembocar en amenazas, chantaje, prostitución infantil u ofertas de sustancias estupefacientes. Informar sobre el uso seguro de Internet es el objetivo del proyecto checo Safer Internet, apoyado por la Unión Europea. Su coordinador, Pavel Vichtera explica los riesgos del ciberacoso.

“El ciberacoso es molestar a alguien con ayuda de medios modernos de telecomunicación: teléfonos móviles, Internet, e-mail, etc. Significa que la persona puede ser atacada o acosada de manera anónima, y en ello consiste la diferencia del acoso real cuando la persona atacada conoce la identidad del agresor”, sostuvo el especialista.

En las escuelas checas se multiplican los casos del ciberacoso en forma de grabaciones de video realizadas con un móvil y luego colgadas en el portal YouTube. Michal Černý, director de una escuela primaria de Praga, ve el mayor problema en que este fenómeno representa un ejemplo para los alumnos.

“Se inspiran mutuamente con sus grabaciones, las miran y dicen aquí han hecho esto, vamos a probarlo también. El año pasado dos alumnos de nuestra escuela crearon una página web donde se burlaban de sus compañeros un poco retrasados, escribían artículos mofándose de ellos, les sacaban fotos y las ponían en Internet. Lo descubrimos por casualidad y logramos acabar con ello relativamente pronto”, dijo Černý.

Sin embargo, no solamente los alumnos más débiles se hacen blanco del acoso por parte de sus compañeros de clase. Cada vez más frecuentes son los casos cuando los escolares graban con un móvil a su profesor en una situación degradante. Hace pocos días se suicidó un ex director de una escuela básica de Bohemia del Norte. Su carrera terminó después de que apareciera en Internet un vídeo en que daba una bofetada a un alumno que lo había insultado.

La protección contra el ciberacoso está en manos de cada centro de educación que puede prohibir el uso de móviles y la realización de grabaciones audiovisuales. La asociación de docentes se dirigió a los diputados exigiendo una ley que les garantice más derechos en la lucha contra los alumnos problemáticos.

Fuente: radio.cz