Seguridad en las Redes Sociales

¿Nuevos riesgos con las Redes Sociales?

Para empezar, conviene señalar que las Redes Sociales no son las culpables, como se tiende a apuntar, no en último extremo. Se trata simplemente de una evolución de Internet donde confluyen una serie de servicios que ya venían existiendo, como la mensajería instantánea y la edición de blogs (con Messenger y Fotolog a la cabeza). Cierto es que hay otras opciones nuevas de alto valor añadido y potencia, pero en esencia estamos hablando de datos personales, de contacto con otras personas y de edición de contenidos. Nada nuevo antes de las Redes Sociales. Internet no es sino una gran Red Social y éstas subconjuntos a medida de la misma.

Lo que sí es cierto es que, por su finalidad, estas plataformas invitan a la participación activa, esto es, a conocer otras personas (formando la Red), a “subir” contenidos (cada vez más audiovisuales) tanto propios como ajenos, que además van trazando los perfiles e intereses de cada cual. Y en demasiadas ocasiones priorizan “su negocio” frente al de sus usuarios, en especial, de los menores, buscando tener más datos para vender y cruzar, intensificando al extremo las opciones de “conectarse con otra persona” incluso de forma transparente para el usuario, imponiendo condiciones de uso abusivas, potenciando indiscriminadamente las afiliaciones automáticas para ganar impactos publicitarios por volumen de usuarios. Y en este punto habría que sacar a colación el “interés superior del menor” promovido por la Convención de los Derechos del Niño y la responsabilidad legislativa de las instituciones, junto con términos como Responsabilidad Social Corporativa que las entidades, con legítimo ánimo de lucro, sería deseable observaran…. Pero establecer los límites es un largo debate y volveríamos a usar la controvertida palabra “autorregulación”.

Opino que la esencia de la Red es la misma que hace 15 meses, y los usuarios también. Y los problemas o riesgos para los menores, los mismos que acompañan a Internet desde el inicio. Sin embargo, la forma en que operan las redes sociales puede incrementar la incidencia de las situaciones de riesgo.

¿Cómo afectan las redes sociales a la seguridad de los menores?

Podemos decir que sí han intensificado las probabilidades de riesgo a tenor de las características que les son comunes a la mayoría:

  • Pérdida del criterio de referencia. Promueven más las relaciones entre personas a través de otras personas, por lo que se pierde el control directo de la referencia y el criterio de selección o confianza usado se diluye según los nodos se distancian. Ampliar relaciones es en sí positivo, pero el efecto negativo es más probable cuando no se ha podido usar el propio criterio de filtrado, sino uno inducido, digamos “transitivo”. Ejemplo: por cortesía o costumbre abro mi Red a cualquier amigo de un amigo que me lo pide… y resulta que me tengo que remontar 3 niveles para ver cómo entró en “mi red” y con ello el criterio de filtrado se ha desvirtuado varias veces.
  • Exceso de operatividad sin intervención directa y consciente del usuario. Disponen de demasiadas funciones automáticas que el usuario novato desconoce. Ayudan a crecer a la Red, y en teoría a la función relacional de la misma buscada por los propios usuarios, pero también a potenciar la propia plataforma. Ejemplo: me doy de alta en la Red X y salvo que preste atención para impedirlo (si es que conozco que lo hace) serán invitados de manera automática a unirse a mi red (lo hagan o no ya saben, cuando menos, que yo me he dado de alta) todas las personas que tenía anotadas en mi servicio de webmail (tipo hotmail, gmail…) si es que las compañías respectivas llegaron a ese acuerdo al que yo les autoricé, seguro, aceptando sus condiciones generales que no llegué a leer.
  • Funciones demasiado potentes y de efectos desconocidos a priori. Existen posibilidades en exceso avanzadas para compartir todo tipo de cosas. Estas “gracias” que el programa nos prepara pueden ser un grave problema, sobre todo para quien desconoce su funcionamiento. Ejemplo: si te etiquetan en una fotografía (cosa que tú desconocías se pudiera hacer) y tienes el perfil más o menos abierto, es como si la pusieras tú mismo a la vista de mucha gente. Significa esto que alguien ha decidido por ti qué hacer público y, además, compartirlo, porque sale o no, contigo, en esa fotografía.
  • Concentran el universo de relaciones de manera intensiva. De sobra es conocida la escasa perspectiva que tienen los menores de la repercusión y alcance de lo que publican (lo dice quien ha hablado con muchos cientos). Cualquier cosa en la Red puede tener un eco brutal. Si eso afecta directamente a “mi red”, el efecto puede ser demoledor, como el de un veneno concentrado, selectivo. Ejemplo: una calumnia en una página web puede tener más o menos eco, pero si se vierte en el contexto de tu Red, el efecto es mucho más rápido y doloroso, aunque no lo pueda ver tanta gente.
  • Guardan, explícitamente o no, información muy precisa. Basan las relaciones en el perfil, intereses y actividad de los usuarios por lo que les requieren muchos datos y les registran sus acciones dentro de la propia Red. El usuario es víctima de un rastreo intensivo (atención, como lo es en los videojuegos y otras muchas actividades online que requieren identificación previa) que adecuadamente tratado puede crear una información de mucho más valor que la explicitada. Ejemplo: desde que entro en la Red pueden quedar registrados mis movimientos e intereses de todo tipo más allá de la información del perfil que de forma voluntaria proporcioné (dónde pincho, con quién hablo, cuánto tiempo dedico…).
  • Presentan al usuario las opciones de manera demasiado interesada, lo que suele implicar pérdida de privacidad. Tras una supuesta intención de ayudar y agilizar, suele ser política común de las plataformas de Redes Sociales ayudarse a sí mismas. Así, pondrán muy poco énfasis en que el usuario configure las opciones de privacidad de los datos y, sin embargo, insistirán en que completemos los perfiles con todo tipo de cuestiones. Ejemplo: al darme de alta me preguntan datos de lo más variado sin los que no me dejarían registrarme, tras lo cual podré empezar a utilizar la Red sin haber configurado de forma explícita con quién y qué tipo de datos personales o de actividad quiero compartir.

Creo que estos son los principales factores diferenciales en materia de uso seguro de Internet producidos por la irrupción de las Redes Sociales. No he querido abordar temas genéricos como el control de las edades, las medidas de seguridad, la supervisión de los datos y las comunicaciones… que, como digo, ya eran cosa de la Internet anterior a las Redes Sociales, donde ya se prodigaban efectos en forma de ciberbullying y grooming.

Por último, hay una cuestión a la que creo se alude con demasiada poca frecuencia y que me gustaría destacar acá por su transversalidad en lo que tiene que ver con la protección del menor en la Red. Es preciso elevar la cultura de lo que denomino “higiene del ordenador”. Muchos problemas, en las redes o fuera de ellas, tienen su origen en el robo de datos o claves personales del mismo ordenador del usuario, que dan pie al comienzo de chantajes. Ejemplo: si tengo mi lista cerrada de contactos, digamos en el Messenger (para no volver sobre las redes sociales) y cuando mi amiga María deja de ser María para ser quien le ha robado su clave… estoy peor que frente a un desconocido.

Jorge Flores FernándezJorge Flores Fernández
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Febrero 2009.

Ciberbullying, el lado oscuro de la red

El anonimato que permite internet, y en especial las redes sociales, hace más dañino, si cabe, el ciberbullying. Quienes se dedican a acechar hallan pasto fácil en salas de chat y foros, desde donde disparan sus dardos en forma de virus y correos no solicitados a la víctima, la difamación y el seguimiento de sus actividades en la red a través de su ordenador, así como las infinitas llamadas telefónicas y en casos extremos, hasta la agresión física.

Años atrás una encuesta realizada en el Reino Unido determinó que uno de cada 10 niños ha recibido un mensaje de texto o correo electrónico con algún insulto o amenaza. “Uno tiene que saber que se pueden tomar las fotos que se tienen en Internet y cambiarlas, ponerles un contenido erótico o en situaciones que no son reales”, dice la doctora Flavia Sinigagliesi, pediatra del equipo Bullying Cero en Argentina.

Por ello los especialistas recomiendan que los jóvenes expuestos a hostigamiento, deben retirar sus fotos de la Red, y de paso guardar los mensajes insultantes para después presentarlos a las autoridades policiales.

PEDOFILIA EN LA RED
Sin dudas este no es un problema reciente, pero se ha agravado desde que infinidad de niños tienen acceso a Internet sin la supervisión filial. El Centro para la Protección del Menor en Línea, agencia mundial establecida en el Reino Unido, estima que uno de cada tres niños ha recibido un comentario de naturaleza sexual por medios electrónicos.

Cada 6 de febrero, por ejemplo, se celebra en algunos países el Día Por la Seguridad en Internet. Durante la pasada efeméride se desarrollaron múltiples eventos en 31 naciones, y al final se produjo el llamado “blogatlón”, que registró las actividades del día en distintas partes del mundo.

La iniciativa está dirigida a mostrar los materiales producidos por cientos de escuelas en todo el mundo que tratan sobre los riesgos y las ventajas de utilizar Internet. En los últimos meses, estos planteles han colaborando para generar información en cuanto al uso de imágenes, privacidad y reglas de etiqueta en la Red.

Su contenido contempla un esquema de entrenamiento para las personas que trabajan con niños, que explora los riesgos asociados con el uso de la Red de redes.

Sobre el particular, la investigadora Denise Carter, de la Unidad de Investigación del Ciberespacio -centro coordinador del Día de Seguridad para Internet del Reino Unido expresó: “Hay una brecha entre para qué usan la tecnología los jóvenes y lo que las personas más grandes hacen con ella.

“La idea es encontrar formas de ayudar a los niños a manejarse con las malas experiencias, y por supuesto para tratar de cambiar sus hábitos y hacerlos parar por un momento y pensar”, aseguró Carter. “Los niños necesitan gente que comprenda cuáles son los riesgos y tener alguien con quien conversar sobre esto”.

Mediante el curso, los maestros aprenden a descubrir los primeros signos cuando hay un problema, como por ejemplo si son blancos de un potencial abusador o cuando están siendo intimidados por sus compañeros. También obra a favor del entrenamiento y la enseñanza de técnicas para ayudar a los jóvenes a usar Internet de modo responsable.

La experiencia apareció en un momento muy oportuno, si tomamos en cuenta la investigación publicada en la revista estadounidense Pediatrics. La misma da cuenta de que el 42% de los jóvenes de entre 10 y 17 años que participaron en el estudio vieron material sexualmente explícito en Internet.

“Si bien hay evidencia de que la mayoría de los jóvenes no se han sentido particularmente afectados por descubrir pornografía sin querer en Internet, esto podría tener un impacto mayor en algunos jóvenes que buscan pornografía”, advierte el estudio.

Fuente: viejoblues.com

Los centros piden medidas contra el acoso en la red a profesores

La vieja broma pesada que antes se escribía en la pizarra, o se transmitía en un papel arrugado de pupitre en pupitre, ahora pasa al ciberespacio: el acoso a los profesores. Hay centros que reclaman “un protocolo” para saber cómo actuar cuando se descubre el problema y una especie de “ciberinspectores”..

En uno de los institutos más señeros de Vigo, varios estudiantes crearon una web para decir de los profesores lo que nunca les dirían a la cara. Según el director del centro, empezaron “poniendo a caldo” a uno de los docentes y luego, al comprobar el éxito que tenían los insultos entre el alumnado, dispararon en otras direcciones. “Era una página abierta en la que podía entrar cualquiera. Algo durísimo. Se metían con los profesores y también con algunos compañeros. Se reían, por ejemplo, de sus enfermedades y desgracias personales, todo lo sacaban a relucir sin el más mínimo pudor”.

En el instituto todo el alumnado estaba al tanto y visitaba la página. Un día, por casualidad, se enteró un profesor y éste alertó al director. Se abrió una investigación interna y se identificaron estudiantes de varias clases como implicados. “Se les abrió expediente disciplinario y se resolvió con un cambio de centro”. La expulsión definitiva de un puñado de alumnos surtió efecto: ha pasado el tiempo, y la dirección reconoce que los estudiantes tienen blogs y participan en foros diversos de Internet, colgando fotos y haciendo comentarios, pero no le consta que haya “despellejamiento”.

El instituto de un pueblo de la Costa da Morte acaba de expulsar a un alumno durante una semana por burlarse de una profesora y varias compañeras “poco agraciadas” colgando sus fotos retocadas y comentadas en un blog. Según el responsable del IES, que como todos los que han detectado el problema prefiere no ser identificado, “el 80% de los chicos de 14 y 15 años tienen blog”, o al menos una dirección propia en portales originalmente creados para ligar, como Metroflog o Fotolog. “Y eso que el ADSL sólo llegó aquí hace tres años”, comenta asombrado.

Para la Consellería de Educación, éste es un fenómeno nuevo. Más nuevo incluso que el de los padres que insultan a los profesores a través también de blogs. No puede cuantificarlo porque, en general, los casos “se resuelven dentro de la comunidad educativa como faltas de convivencia”. Sin embargo, ya hay centros que reclaman “un protocolo” para saber cómo actuar cuando se descubre el problema y una especie de “ciberinspectores” que velen por que se respeten unos límites. “Debería haber personal experto, si no es posible en cada centro, al menos uno para cada tres”, sugiere el jefe de estudios del turno de noche de uno de los institutos más antiguos de A Coruña.

“El sistema educativo está en la frontera”, explica un director, “porque éste es un mundo paralelo y los chicos navegan desde sus casas. Si la convivencia en el aula se ve perjudicada tenemos que intervenir, pero los únicos que pueden obligar al menor a borrar los insultos, los únicos que pueden requisarle el móvil y retirarles la conexión a la Red, son los padres. Y la mayoría no tienen ni idea de lo que hacen sus hijos”.

Fuente Elpaís.com

¿Tienen los menores conciencia del ciberbullying?

Los menores que navegan en la red ven con cierta indiferencia el ciberbullying, y su actitud se resume en un “si no quieres ver nada de eso, no vayas a las páginas que no debes, o desagrega a la persona que no te gusta en el Messenger”.

Esta es una de las observaciones que destaca el estudio Cómo usan Internet los jóvenes: hábitos, riesgos y control parental que en 2007 llevaron a cabo los profesores de la Universidad del País Vasco, de los profesores Carmelo Garitaonandia y Maialen Garmendia referido a niños de entre 12 y 17 años. Los riesgos para los menores están referidos casi esclusivamente a los ataques que pudieran impedir “su” navegación, es decir, virus y troyanos.

“De los casos de acoso o de demandas sexuales, a cambio de regalos (carga de móvil, por ejemplo), han hablado las chicas de mayor edad, y en menor medida los chicos mayores también. De todas formas, los más jovencitos tampoco están excluidos del acoso. La actitud ante estos problemas es que, por una parte, los jóvenes se lo buscan acudiendo a páginas que no deben, y por otra, que cerrando o apagando el ordenador se terminan los problemas. “Del ordenador nadie te va a hacer nada” (chico, 16 años, A Coruña).

Paradójicamente, cuando los adolescentes tienen graves problemas en Internet los ocultan a los padres, y solamente en casos gravísimos se deciden a dar el paso de contarlo. temen que ante cualquier problema que planteen a sus padres la reacción de estos va a ser quitarles el acceso a Internet.

Garitaonandia y Maialen Garmendia se sorprenden de dos datos que aporta su encuesta: uno, referido al perfil psicológico individualista que puede explicar el por qué de esa indiferencia ante el peligro del ciberbullying: “entre las actividades de los jóvenes no hemos detectado prácticamente ninguna actividad solidaria, ciudadana y/ o política realizada a través de Internet”.Y una segunda referida a la capacidad de los padres: “los padres españoles usan muy pocos medios técnicos, básicamente programas de filtrado o uso de filtros del Interet Explores o el Windows Vista, para el control de las actividades de sus hijos en la Red”.

La educación, primer antídoto contra el ciberbullying

La relevancia que ha tomado en nuestra sociedad el ciberbullying ha permitido conocer que se trata de una práctica cada vez más común entre menores. Estos se ven refugiados en el anonimato que les facilita una identidad falsa en los chats o cuentas de correo electrónico. Los menores no tienen conciencia de las consecuencias legales que implica el acoso.

En opinión de Christoph Steck (Head of Government Relations &Corporate Responsibility, O2 Alemania), las nuevas tecnologías y el móvil en especial “no exhiben ningún riesgo serio para los niños de la escuela primaria hacia adelante si hay una educación temprana y suficiente para niños y adolescentes. Sin embargo, los padres, las escuelas y la industria tienen que cooperar de cerca para construir la capacidad de los niños para utilizarlos de forma responsable. Es seguramente uno de los riesgos principales”.

Según una encuesta realizada por Pew Internet and American Life Proyect a finales de 2006, uno de cada tres adolescentes de EEUU ha sufrido algún tipo de acoso en Internet. Las chicas son frecuentemente las víctimas de este fenómeno. En cualquier caso, el 67% de los menores encuestados reconocen que el acoso sucede más en la vida real que en Internet. En el estudio publicado en 2004 por la Fundación Catalana per a la Recerca en colaboración con la Universidad de Cádiz, el 17% de los menores reconoció haber quedado personalmente con alguien conocido por Internet.

Información extraída del informe MENORES CONECTADOS. OPORTUNIDADES Y RIESGOS de 2007 de Telefónica.