Uso seguro de Internet y ciudadanía digital responsable

La educación para un uso seguro de Internet es imprescindible. Tras varios años de trayectoria, es necesario ahora un nuevo impulso que pasa por establecerla de manera curricular en el aula y por realizar una orientación hacia la formación de plenos ciudadanos y ciudadanas digitales.

Trabajo imprescindible por una infancia en red sin riesgos

(ilustración)En España, al igual que en Europa y muchas otras partes del mundo, desde hace varios años y con intensidad creciente, se está trabajando para la información, la sensibilización y la formación en el uso sin riesgos de Internet y también, aunque con menor énfasis, de la telefonía móvil y los videojuegos.

La necesidad de esta labor de protección de la infancia y la adolescencia se hace evidente no sólo por los datos que arrojan los estudios referidos a estos riesgos o por el día a día que se vive en hogares y aulas sino también y, en especial, por el llamamiento que desde varias instancias se está produciendo. En el plano internacional, las Naciones Unidas dedicó este año el del Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información a “Proteger a los niños en el Ciberespacio”. En el marco de la Unión Europea, en Abril pasado, la Declaración de Praga titulada “Un nuevo enfoque europeo por una Internet más segura para los niños” constataba la conveniencia de un compromiso interinstitucional de primer nivel para conseguir un entorno en línea más seguro para las nuevas generaciones.

No hay que olvidar tampoco, aunque fuera definido hace 20 años, el principio de interés superior del menor que recoge la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y que nos exhorta a evaluar cualquier intervención, incluida el desarrollo de Sociedad de la Información, desde un prisma preferente en clave de no colisión con los intereses de la infancia.

Educación para una Internet más segura desde la escuela

Tenemos que precisar el escenario para el aprendizaje, que se puede realizar tanto de manera formal como en un contexto informal. Desde luego no son ámbitos excluyentes, pero dada la importancia de la cuestión todas las recomendaciones apuntan a que se incluya curricularmente. Hace un par de meses el propio Secretario de Estado para las Telecomunicaciones, señalaba que el sistema educativo español debería contar con una asignatura para enseñar a los jóvenes a navegar por Internet con Seguridad. En la misma línea, Vivian Reding, desde la Comisión Europea, destacaba la necesidad de incluir de forma sistematizada la formación en el uso seguro de Internet en los centros escolares.

Hacia una ciberciudadanía activa y responsable

Se venía hablando de los riesgos de Internet y ahora hay que hablar de los riesgos en Internet. Antes los niños usaban Internet y ahora viven buena parte de su vida en ella. Es necesario ir evolucionando de una solución de urgencia y adecuada a esos primeros tiempos hacia una apuesta de futuro. Por lo tanto, aunque sin abandonar el enfoque de “uso seguro” que sigue siendo necesario y es más adecuado para determinados colectivos y realidades, hay que abrazar nuevas líneas de intervención con mayor alcance y proyección en el tiempo. Hay que trabajar con intensidad en la “educación para la ciberciudadanía”. Hablar de ciberciudadanía activa o de ciberciudadanía responsable es redundante en sentido estricto pero, en ocasiones conviene cualificar en lo esencial un sustantivo tan manido como versátil y abstracto.

Es claro que, en la medida en que la Red ha cobrado mayor protagonismo, por importancia e incidencia, como entorno de socialización y convivencia se hace más evidente que niños, niñas y adolescentes van a ser más autónomos y sujetos a sus propios criterios que a los consejos paternales y paternalistas de los que nos hemos venido sirviendo. Esos consejos han cumplido su misión y la siguen cumpliendo en las edades más tempranas pero van quedando insuficientes. Por ello, además de personas informadas sobre las situaciones de riesgo y las medidas preventivas a adoptar, debemos aspirar a formar plenos ciudadanos digitales que, entre otras muchas cuestiones, sean capaces de disfrutar de sus derechos en connivencia con los derechos ajenos.

Cabe destacar que detrás de este planteamiento subyacen dos imperativos:

  • Focalizar la acción en las personas y sus actitudes y no tanto en las tecnologías que utilizan. Priorizar actitudes y valores frente a conceptos y procedimientos. Las personas prevalecen y las tecnologías cambian.
  • Considerar la seguridad en la red como una condición necesaria pero no suficiente. El objetivo sobre el desarrollo integral de las personas online debe ir más allá de eludir ser víctimas de determinados peligros para procurar el desarrollo de competencias ciudadanas sobre la base de valores sólidos y habilidades para la vida.

Ciudadanía y generación digital. Retos.

Cuando se afronta una tarea como es la educación para la ciberciudadanía responsable creo necesario comenzar por hacer un replanteamiento integral desde los cimientos. No se trata de sumar un discurso adicional o de incluir una nueva unidad didáctica en el currículo de centro. Plantear formación de ciudadanos en el nuevo contexto digital presenta no pocas dificultades.

  • La dificultad de formar ciudadanos
    • El debate está en la calle. Sin entrar en valoraciones o causas, creo que sí podemos decir que hay un porcentaje más alto de lo deseable de adolescentes que carecen de las actitudes cívicas y de los valores necesarios para ejercer la ciudadanía. Quizás no podamos aprovechar mucho de las recetas usadas hasta ahora porque no han dado el resultado deseable.
  • La concreción del concepto de ciudadanía digital
    • Es posible que no tengamos claro qué significa, cómo se materializa, el concepto de ciudadanía digital para las nuevas generaciones. La vida online ha supuesto una ruptura radical con lo anterior y, en ese contexto, se han ido creando nuevos códigos y convenciones de manera permanente. El concepto de ciudadanía incluye determinados valores universales que, acompañados de las competencias psicosociales necesarias y en función de los conocimientos y circunstancias particulares, se traduce en procedimientos y actitudes. El concepto de ciudadanía puede estar consensuado en nuestra sociedad mientras que el de ciudadanía digital se está definiendo. Los diversos estudios sociológicos han constatado el comportamiento de la sociedad y su evolución pero, sin embargo, todavía estamos tratando de saber qué hacen los nativos digitales en la Red y poco o nada sabemos del porqué. Es complicado intervenir sobre lo que no se conoce bien y que tiene indicadores de progreso difíciles de obtener.
  • Sin ejemplo, presencia ni conocimiento.
    • A diferencia de otros contextos, en el ciberespacio carecemos de varias armas fundamentales para la educación, en este caso de ciberciudadanos. Por orden de importancia, se pueden citar al menos tres recursos con los que no podemos contar:
      • un comportamiento propio que ofrecer como modelo a imitar
      • la posibilidad de presencia para la orientación, ayuda o intervención
      • el conocimiento del contexto

      ¡Qué difícil! Sin que ellos puedan aprender de nuestra actitud, sin que podamos estar ahí para echar una mano o una reprimenda y con un pleno desconocimiento de qué es y qué se hace en la Red… se antoja misión muy complicada.

  • Las características diferentes del medio.
    • Un aspecto fundamental para el ejercicio de la ciudadanía es reconocerse y reconocer al otro como sujeto pleno de derechos y obligaciones. También lo es, en el plano ya coercitivo, la existencia de límites, de normas y leyes claramente definidas que facilitan la convivencia protegiendo nuestros derechos y estableciendo las reglas de juego. En la Red todo esto es mucho menos perceptible, más difuso y etéreo: ¿quién es el otro? ¿es realmente quien dice ser?¿cuál es el límite?¿lograrán saber que soy yo?¿pagaré las consecuencias?… Ciudadanía es implicación, responsabilidad, respeto, cuidado del otro… La despersonalización y el anonimato no son los mejores aliados de la ciudadanía. La ciberconvivencia se encuentra así comprometida con mayor facilidad.

Líneas de intervención para educar ciberciudadanos.

A la vista de lo anterior, hay tres ideas que me gustaría destacar y que apuntan más a la solución que al problema:

  • Estimular los usos socialmente positivos de la Red porque ayudan a percibir el medio como una herramienta de poder, de participación, de encuentro, de intervención enriquecedora en la sociedad. Crear dinámicas que canalicen el sentimiento de pertenencia al grupo y la colaboración en torno a estos usos puede ser un extraordinario avance.
  • Situar a los propios menores como eje y elemento activo de las dinámicas educativas. Deben ser y sentirse motores del proceso de construcción de la nueva ciudadanía, de su propio contexto online.
  • Aumentar entre los adultos el conocimiento de los usos actuales de la Red por parte de los jóvenes así como de las aplicaciones más populares. Para proteger de peligros graves a un menor en la Red no es imprescindible saber de tecnología. Sin embargo, para educar un ciberciudadano se han de conocer los usos sociales y la propia realidad digital.

Desde luego, es grande el envite, a la altura de los cambios y oportunidades que nos está tocando vivir. Ignorarlo es irresponsable y afrontarlo con prontitud y determinación es, sin duda, la mejor inversión para nuestra inmediata sociedad. Poco hay que decir sino … ¡ánimo y manos a la obra!

Jorge Flores FernándezJorge Flores Fernández
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Octubre 2009.

Estudio sobre el ciberbullying entre estudiantes de secundaria en Baleares

Un 14% de los alumnos de Secundaria ha sido víctima de insultos, burlas, amenazas, suplantación de identidad, difusión de imágenes comprometidas o rumores, al menos una o dos veces a la semana mediante internet (webs -incluyendo redes sociales-, chat, mensajería instantánea, correos electrónicos) o por medio del teléfono móvil.
Así se refleja en una encuesta realizada por los equipos de Educació i Ciutadania y el de Psicologia del Desenvolupament i l´Educació de la Universitat de las Baleares. Jaume Sureda, uno de los investigadores que ha realizado este informe junto a Rubén Comas y Mercè Morey, precisa que ese porcentaje no representa a víctimas de ciberacoso en todo el sentido de la palabra, ya que que éste implica una intimidación con reiteración en el tiempo.

De todas formas, los autores precisan que el acoso escolar ´tradicional´ sigue siendo más habitual que el ciberbullying aunque puntualizan que ante este, la indefensión es más grande.

Sureda, catedrático de Pedagogía Aplicada y Psicología de la Educación, explica que el peligro de los menores antes las nuevas tecnologías no está tanto en los contenidos (pornográficos, violentos, discriminatorios…), sino en sus relaciones en estos nuevos medios.

Así, en el informe figura que el sistema de mensajería instantánea MSN, el chat y las redes sociales online como Facebook o Tuenti (redes que utilizan siete de cada diez adolescentes de las islas baleares) son los escenarios más frecuentes del ciberbullying porque es más fácil en ellas mantener el anonimato y encontrar aliados que aplaudan sus insultos, burlas o amenazas.

  • Un 12,9% respondió que había insultado a través del MSN, pero de forma ocasional.
  • Un 1,1% dijo que suplantaba la identidad de compañeros en el Messenger, por lo menos una vez a la semana.
  • Son, en su mayoría, chicos.
  • En la mayoría de los casos, los jóvenes que sacan peores notas llevan a cabo más actos de intimidación ocasional que los que obtienen mejores calificaciones.
  • El 13,6% de los intimidados dijo que era compañero del agresor y que se llevaban bien.
  • Un 21% indicó que habían sido amigos.
  • Un 25% señaló que no tenían ninguna relación.
  • Entre un 20 y un 25% de los casos, la víctima no fue acosada por sólo una persona, sino por un grupo.

Fuente: Diario de Mallorca

La cuarta parte de los alumnos de ESO sufre insultos en Internet

Datos provisionales que se incluyen en un completo informe que el equipo de investigación Educació i Ciutadania de la Universitat de Mallorca para el que se han entrevistado a 1.826 adolescentes de entre 13 y 16 años.

Casi una cuarta parte del alumnado de Educación Secundaria, un 23,5%, ha sido insultado a través de páginas web, por lo menos una o dos veces. Ése porcentaje es preocupante, pero aun lo es más ese 6,6% de jóvenes que es insultado una vez cada semana o varias veces a la semana.

  • El 7,7% ha sufrido burlas mediante el móvil.
  • El 10,5% ha visto su identidad suplantada en chats.
  • El 7,3% ha sido amenazado mediante el MSN messenger.
  • El 1,2% ha sufrido la divulgación por email de vídeos comprometidos suyos.
  • El 6,6% se ha encontrado con fotos indiscretas suyas publicadas en la WWW sin su permiso.
  • El 7,4% ha sufrido rumores y falsedades difundidas sobre él en las redes sociales online.

La violencia y los menores, a examen en los cursos de verano de la Universidad de Castilla La Mancha

Organizado por el defensor del menor en Castilla La Mancha , Rufino Alarcón, y la Universidad de Castilla La Mancha, del 6 al 8 de julio tendrá lugar en Cuenca el curso “Los derechos de los niños y adolescentes ante la violencia. La aplicación práctica de la Convención tras 20 años de vigencia”. Dentro del programa, Jorge Flores, coordinador de la inicitativa PantallasAmigas participará en el coloquio Las nuevas formas de relación y comunicación de los jóvenes. Luces y sombras.

Previo a este curso, la iniciativa educativa internetamiga ha desarrollado, con motivo del pasado día de internet, un decálogo de ciberderechos de la infancia, en la que han participado menores de todo el mundo.

«No hay refugio contra el ciberbullying»

Según expertos estadounidenses el ciberbullying (a través de correos electrónicos, mensajes instantáneos, teléfonos celulares o sitios web) es un fenómeno en auge que puede afectar a casi la mitad de los adolescentes de Estados Unidos, ser tan perjudicial o peor que una agresión física en el colegio y es tan emocionalmente devastador que puede llevar al suicidio.

En los últimos años 37 estados de Estados Unidos han adoptado leyes que obligan a los colegios a introducir medidas contra este tipo de agresión sicológica.

“Desafortunadamente, los casos extremos de suicidio o autoagresiones de estudiantes se dan cada vez más”, dijo Dan Tarplin, Director educativo de la Liga Anti-Difamación (ADL, en sus siglas en inglés) de Nueva York.

A diferencia de las peleas y burlas de los patios de recreo, Tarplin indicó que el anonimato de los medios electrónicos puede alentar a los acosadores y su alcance permite un comentario obsceno, una foto o un video indiscreto que se puede enviar a muchas personas en un instante.

“Contra las formas electrónicas de acoso no hay refugio”, dijo Scott Hirschfeld, director de formación de la división de educación de ADL, que creó su programa para ayudar a crear consciencia frente al acoso en medios electrónicos.

“Siempre está internet. Incluso si apagas tu computadora sabes qué página electrónica está accesible, o qué personas están propagando este rumor sobre ti. La dureza de esto es psicológicamente devastadora”, señaló.

JUGAR Y HACER BROMAS

En una conferencia de ADL, los adolescentes dijeron que pensaban que el “ciberacoso” era “sólo tonteo” hasta que escucharon a John Halligan hablar sobre su hijo de 13 años Ryan, que se suicidó en el 2003 después de años de agresión sicológica. “Era acosado continuamente por ser potencialmente gay”.

El caso de Halligan fue clave para conseguir la aprobación de Ley de Prevención del Acoso en Vermont, siete meses después de la muerte de Ryan.

Fuente: Reuters